13 may. 2014

Por eso nunca dejo de reír.

Días como hoy vuelvo a recordar tu sonrisa y me duele tanto no volver a verte, y recuerdo porque deje de creer en Dios, ¿cómo es posible que un ser tan bondadoso que todo lo puedo y todo lo perdona deje a un asesino, deje que los niños mueran de hambre y te aparte de mi lado? Siempre me lo pregunte y la respuesta no era más que otra, Dios no existe.
Pero hay días en los que vuelvo a creer y creo que un día volverás, te aparecerás frente a la casa, dirás que sobreviste a ese accidente, que te golpeaste muy fuerte la cabeza y que no recordabas nada, hasta que un día los recuerdos llegaron a ti y recordaste a tu familia, pero como no tenías dinero tuviste que ahorrar para comprar un pasaje de vuelta por eso tardaste más y que tenías miedo de regresar y nosotros nos hubieras olvidado de ti. Quiero creer eso, a veces sueño con eso y creo que Dios de verdad existe y esa será su forma de probarme lo equivocada que estaba sobre él.
Pero vuelvo a recordar que Dios no existe y que tú nunca volverás a casa.
Si tan sólo hubiera visto tu cara una última vez, si te hubiera visto en ese ataúd y borrado de mi mente cualquier duda, pero quiero creer, de verdad quiero creer que vives con unos campesinos, que estas sin recuerdos, y un día nos toparemos cuando yo este investigando bosques y al ver mi sonrisa recordarás quién soy, por eso nunca dejo de reír aunque días como hoy el dolor me mata.

Si tú no estas.

Las mañanas han dejado su calor para que me abrigue el frío,
Las noches son oscuras porque la luna se oculta en la penumbra.
El arcoiris deja de aparecer tras la lluvia.
Porque en las mañanas tu cuerpo me abrigaba del frío.
Porque en las noches tus ojos iluminaban como los luceros
Y porque el sol ya no quiere aparecer si tu sonrisa no esta.
No hay más arcoiris, no hay mas calor, no hay luz,
Y solo me queda este aire que me intoxica, me queda la oscuridad
Me quedo con los sueños y las ilusiones en la soledad.
Si tan sólo hubiese existidos un último adios
Un último beso, una última palabra.
A quien quiero engañar nada me es suficiente si tú no estas.
Desde ese día en que te marchaste ya no sonrió igual
Como jamás he vuelto ver a sonreír a mamá con tanta felicidad.
Para: CRD