23 mar. 2015

El nunca correspondido amor de los fuertes por los débiles.


Aunque yo lo llamaría lo que uno hace por amor "sacrificios".

Hasta el fin de sus días Perseo vivió en la creencia de que era un héroe porque había matado a la Gorgona, a aquella mujer terrible cuya mirada, si se cruzaba con la de un mortal, convertía a éste en una estatua de piedra. Pobre tonto. Lo que ocurrió fue que Medusa, en cuanto lo vio de lejos se enamoró de él. Nunca le había sucedido antes. Todos los que, atraídos por su belleza, se habían acercado y la habían mirado a los ojos, quedaron petrificados. Pero ahora Medusa, enamorada a su vez, decidió salva a Perseo de la petrificación. Lo quería vivo, ardiente y frágil, aún al precio de no poder mirarlo. Bajó, pues, los párpados.
Funesto error el de esta Gorgona de ojos cerrados: Perseo se aproximará y le cortará la cabeza.
— Marco Denevi

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